galleries  •  writings  •  about  •  comments

David Whitman:::photography

 

Alma de viajero, corazón brasileño

 

por Norine Berenz

traducido para Progreso Semanal por Germán Piniella

Hace seis años, el fotógrafo de Miami David Whitman visitó por primera vez Ilha de Maré, una isla del nordeste brasileño. Su amigo Jorge Antonio Espirito Santo Batista, que era maestro allí por esa época, le había prometido a Whitman enseñarle un Brasil que estaba desapareciendo—una isla sin automóviles, a donde se llegaba en barco y había que vadear hasta la costa, un lugar que aún dependía del mar y de las legendarias mareas que daban su nombre a la isla.

Mientras caminaban por las calles hechas de conchas trituradas y tierra, Whitman vio a dos niños descalzos que jugaban a las canicas. “Desde donde yo estaba se veían como que componían una forma de yin-yang”, recuerda Whitman, “y calladamente tomé mi cámara, esperando poder registrar el momento, sin interferir, antes de que cambiaran de posición”.

Lo hizo, y los jóvenes jugadores de canicas—Jefinho y Darlei—se hicieron famosos al aparecer en la portada del Calendario Internacional de los Retornados Voluntarios del Cuerpo de Paz en 2005.

Jefinho y Darlei inspiraron el tema del calendario de ese año: Armonía en el Juego. “Los dos niños jugando canicas expresan el antiguo concepto de Yin y Yang—opuestos que se juntan perfectamente para conformar un todo—algo que nos recuerda que la armonía no proviene de ser el mismo. Proviene de aceptar diferencias y descubrir cómo nos complementamos y balanceamos con el otro, y de esa manera hacer del mundo un lugar más rico”.

La foto de Whitman—y la historia tras ella—aparecieron por esa época en Progreso Weekly y en Progreso Semanal, y también llamó la atención de Alhemar Altieri, el director de InfoBrazil, un sitio que ofrece análisis y opiniones independientes de los asuntos brasileños de actualidad. “Como la mayoría de los brasileños están inmersos en las celebraciones anuales del Carnaval, aquí en InfoBrazil decidimos separarnos del contenido regular político, económico y de negocios y pedimos a David Whitman, un fotógrafo de éxito, que nos diera sus reflexiones del tiempo pasado en Brasil.”

“Alhemar me invitó a describir—desde la perspectiva de un fotógrafo norteamericano—lo que yo había encontrado de diferente y persuasivo en Brasil”, recuerda Whitman. Despertó en medio de la noche con una idea, y al amanecer ya había terminado un ensayo “tan exuberante y poético como su fotografía”, comentó un lector. Lo tituló “Amarillo es el Color de mi Brasil”.

“Rodeado de luminiscentes azules y verdes, el color reinante del Carnaval es el amarillo”, escribió Whitman. “El amarillo glorioso, exuberante y pulsante anuncia a Brasil al mundo. Irradia confianza, atrae la atención, seduce. El amarillo no tiene rival en Brasil”.

“El color amarillo fluye a través de Brasil como el Amazonas. Hasta en los incontables tonos de verde siempre hay un amarillo subyacente, besado por el azul. El amarillo también transforma el rojo en un naranja tierra intenso y en fogosos reflejos del sol ecuatorial surgiendo del mar. Y en la deslumbrante diversidad de la gente de Brasil, los irises desde el verde pálido al ámbar al castaño más oscuro están todos teñidos de amarillo”.

Debido a que InfoBrazil no podía incluir fotos con el artículo, Whitman pidió a un colega en California que designara y creara un sitio web para ilustrar el texto. A las pocas semanas comenzaron a fluir los comentarios; las fotos y observaciones de Whitman resonaron entre muchos brasileños y brasilófilos en todo el mundo.

“La primera vez que vi las fotos de David Whitman”, escribió Erick Rocha desde Río de Janeiro, “pensé que él era brasileño y quedé encantado de la manera en que él atrapó momentos típicamente brasileños. Luego supe que era de Norteamérica. Cuando conocí a David Whitman comprendí que aunque es norteamericano su forma de ver es brasileña. Sus fotos me hacen desear sentir la emoción del momento en que fueron tomadas. No hay poses en sus fotos—solo sensaciones y luz, la belleza de la vida diaria. Su juego de sombra y luz captura la belleza de situaciones comunes: dos niños jugando en un parque, un pescador trabajando o un juego de capoeira en la arena. Sí, el amarillo es Brasil y David Whitman es amarillo. Sus ojos brillan y hacen brillar nuestro trivial día a día. Las fotos son hermosas, al igual que lo es la manera en que nos mira a los brasileños”.

En noviembre pasado Whitman regresó a Ilha de Maré durante un vieja fotográfico de cuatro semanas por Brasil. Mientras caminaba por el mismo lugar donde él había encontrado a Jefinho y Darlei seis años antes, pasó junto a dos niños—aproximadamente la misma edad que la de los jugadores de canicas—sentados a una mesa de cemento. Dio a cada uno un llavero de Miami y les preguntó si podía tomarles una foto, la primera del día.

En una critica de una exposición de Whitman en Berkeley, California, Stephanie Hornbeck, conservadora del Museo Nacional de Arte Africano, escribió: “Las fotos de Whitman evocan un mundo feliz. Bajo árboles tupidos en escenarios soleados, aparentemente despreocupados junto al mar, las sonrisas cálidas y los ojos brillantes atraen directamente al espectador. Él enfoca la calidez interior y belleza exterior de sus jóvenes sujetos, separándolos de sus circunstancias a menudo tristes”.

Norine Berenz es una profesora de lingüísticas en la Universidad InterAmericana en Puerto Rico.

David Whitman Photography
 

7/19/09

 
 

< previous

next >

^top