<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:iweb="http://www.apple.com/iweb" version="2.0">
  <channel>
    <title>David Whitman:::photography</title>
    <link>http://www.davidwhitman.com//writings2/writings2.html</link>
    <description>Click here for available texts in English</description>
    <generator>iWeb 3.0.1</generator>
    <image>
      <url>http://www.davidwhitman.com//writings2/writings2_files/10_1_1.jpg</url>
      <title>David Whitman:::photography</title>
      <link>http://www.davidwhitman.com//writings2/writings2.html</link>
    </image>
    <item>
      <title>Os Mascarados</title>
      <link>http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Os_Mascarados.html</link>
      <guid isPermaLink="false">2938f15c-815f-4ad5-bb8b-11d8b78affe9</guid>
      <pubDate>Sun, 19 Jul 2009 10:04:21 -0700</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Os_Mascarados_files/Rio.1_274_1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Media/object073_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:206px; height:137px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;por &lt;a href=&quot;http://rocherick.blogspot.com/2009/07/os-mascarados.html&quot;&gt;Erick Rocha&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Era sábado de carnaval. A cidade fervilhava de blocos e bandas que arrastavam centenas de foliões, espremidos nas ruas e becos do Centro, completamente entregues à festa Momesca.&lt;br/&gt;Ao abrir a janela teve seu apartamento invadido pelo som da banda que tocava, como que o chamando para se juntar ao turbilhão que cantava e dançava marchinhas carnavalescas.&lt;br/&gt;Tinha prometido não brincar o carnaval naquele ano. Mas como ficar imune ao ecoar da batida do surdo que parecia sacudi-lo dentro do conjugado alugado no décimo segundo andar do edifício Cantone?&lt;br/&gt;Pegou uma máscara, que guardara de uma fantasia de um antigo desfile da escola de samba Estácio de Sá e desceu para a rua. Misturou-se à multidão que se concentrava na esquina de sua rua para o momento em que a banda sairia e guiaria os foliões pelas ruas do Bairro de Fátima, passando pela Lapa e chegando a seu final apoteótico na Praça da Cruz Vermelha.&lt;br/&gt;Foi no final da Rua do Riachuelo, já virando a Lavradio que ele notou a outra máscara. Idêntica. Gêmea da dele. Provavelmente da mesma ala da Estácio. A outra máscara também notou a semelhança e por algum tempo pareceu fazer as mesmas perguntas que lhe assaltavam a mente diante da coincidência: quem seria? Conheciam-se? Estava olhando para ele? Interrompeu a busca de tais respostas e passou a observar o restante do corpo que completava a outra máscara. Moreno-jambo, alto, magro e com roupas coloridas que se harmonizavam com os tons da máscara.&lt;br/&gt;A essa altura a Banda das Quengas já entrava na Rua Mem de Sá, se dirigindo para a parte final do percurso. Restavam apenas quinhentos metros para que uma aproximação acontecesse, antes da última batida do bumbo e a consequente dispersão dos foliões na esquina da Rua Ubaldino do Amaral com a Rua Washington Luis, onde morava.&lt;br/&gt;Enquanto ensaiava uma aproximação, percebeu que a outra máscara se distanciava da multidão. Pensou ser um sinal e seguiu em seu encalço. De repente a outra máscara virou-se em sua direção e parou esperando que ele se aproximasse.&lt;br/&gt;Assim parados, um diante do outro, pareciam deuses de uma antiga civilização indígena.&lt;br/&gt;Quando ele tentou balbuciar algo; um comprimento, um olá... teve os lábios cerrados pelas pontas dos dedos do outro que com a outra mão o puxou pela nuca fazendo com que as duas máscaras se calassem num beijo ancestral.&lt;br/&gt;PARAM PARAM PARAM PARAM&lt;br/&gt;PAM RAM RAM RAM RAM RAM RAM&lt;br/&gt;O som da corneta vinha de longe tira-lo dos braços de Morfeu. Aguçou os ouvidos para escutar com mais atenção e lembrou: A Banda!!!!&lt;br/&gt;Resolvera dormir um pouco até o horário da saída da Banda e por pouco acaba, literalmente, não vendo a banda passar. Enfiou-se debaixo do chuveiro, botou uma roupa, pegou dinheiro, cigarro, camisinha e… a Máscara.&lt;br/&gt;Será que seu sonho era um bom presságio?&lt;br/&gt;Bom, era carnaval e os mascarados estavam soltos na rua “pra ver a banda passar cantando coisas de amor”!&lt;br/&gt;Erick Rocha</description>
      <enclosure url="http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Os_Mascarados_files/Rio.1_274_1.jpg" length="106144" type="image/jpeg"/>
    </item>
    <item>
      <title>Alma de viajero, corazón brasileño</title>
      <link>http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Alma_de_viajero,_corazon_brasileno.html</link>
      <guid isPermaLink="false">5416d3c3-741b-4869-81f6-04d213dccf90</guid>
      <pubDate>Sun, 19 Jul 2009 10:04:16 -0700</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Alma_de_viajero,_corazon_brasileno_files/relaxing-filtered.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Media/object064_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:182px; height:137px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;por Norine Berenz&lt;br/&gt;traducido para &lt;a href=&quot;http://progreso-semanal.com/&quot;&gt;Progreso Semanal&lt;/a&gt; por Germán Piniella&lt;br/&gt;Hace seis años, el fotógrafo de Miami David Whitman visitó por primera vez Ilha de Maré, una isla del nordeste brasileño. Su amigo Jorge Antonio Espirito Santo Batista, que era maestro allí por esa época, le había prometido a Whitman enseñarle un Brasil que estaba desapareciendo—una isla sin automóviles, a donde se llegaba en barco y había que vadear hasta la costa, un lugar que aún dependía del mar y de las legendarias mareas que daban su nombre a la isla.&lt;br/&gt;Mientras caminaban por las calles hechas de conchas trituradas y tierra, Whitman vio a dos niños descalzos que jugaban a las canicas. “Desde donde yo estaba se veían como que componían una forma de yin-yang”, recuerda Whitman, “y calladamente tomé mi cámara, esperando poder registrar el momento, sin interferir, antes de que cambiaran de posición”.&lt;br/&gt;Lo hizo, y los jóvenes jugadores de canicas—Jefinho y Darlei—se hicieron famosos al aparecer en la portada del Calendario Internacional de los Retornados Voluntarios del Cuerpo de Paz en 2005.&lt;br/&gt;Jefinho y Darlei inspiraron el tema del calendario de ese año: Armonía en el Juego. “Los dos niños jugando canicas expresan el antiguo concepto de Yin y Yang—opuestos que se juntan perfectamente para conformar un todo—algo que nos recuerda que la armonía no proviene de ser el mismo. Proviene de aceptar diferencias y descubrir cómo nos complementamos y balanceamos con el otro, y de esa manera hacer del mundo un lugar más rico”.&lt;br/&gt;La foto de Whitman—y la historia tras ella—aparecieron por esa época en &lt;a href=&quot;http://progreso-weekly.com/&quot;&gt;Progreso Weekly&lt;/a&gt; y en &lt;a href=&quot;http://progreso-semanal.com/&quot;&gt;Progreso Semanal&lt;/a&gt;, y también llamó la atención de Alhemar Altieri, el director de InfoBrazil, un sitio que ofrece análisis y opiniones independientes de los asuntos brasileños de actualidad. “Como la mayoría de los brasileños están inmersos en las celebraciones anuales del Carnaval, aquí en InfoBrazil decidimos separarnos del contenido regular político, económico y de negocios y pedimos a David Whitman, un fotógrafo de éxito, que nos diera sus reflexiones del tiempo pasado en Brasil.”&lt;br/&gt;“Alhemar me invitó a describir—desde la perspectiva de un fotógrafo norteamericano—lo que yo había encontrado de diferente y persuasivo en Brasil”, recuerda Whitman. Despertó en medio de la noche con una idea, y al amanecer ya había terminado un ensayo “tan exuberante y poético como su fotografía”, comentó un lector. Lo tituló “Amarillo es el Color de mi Brasil”.&lt;br/&gt;“Rodeado de luminiscentes azules y verdes, el color reinante del Carnaval es el amarillo”, escribió Whitman. “El amarillo glorioso, exuberante y pulsante anuncia a Brasil al mundo. Irradia confianza, atrae la atención, seduce. El amarillo no tiene rival en Brasil”.&lt;br/&gt;“El color amarillo fluye a través de Brasil como el Amazonas. Hasta en los incontables tonos de verde siempre hay un amarillo subyacente, besado por el azul. El amarillo también transforma el rojo en un naranja tierra intenso y en fogosos reflejos del sol ecuatorial surgiendo del mar. Y en la deslumbrante diversidad de la gente de Brasil, los irises desde el verde pálido al ámbar al castaño más oscuro están todos teñidos de amarillo”.&lt;br/&gt;Debido a que InfoBrazil no podía incluir fotos con el artículo, Whitman pidió a un colega en California que designara y creara un sitio web para ilustrar el texto. A las pocas semanas comenzaron a fluir los comentarios; las fotos y observaciones de Whitman resonaron entre muchos brasileños y brasilófilos en todo el mundo.&lt;br/&gt;“La primera vez que vi las fotos de David Whitman”, escribió Erick Rocha desde Río de Janeiro, “pensé que él era brasileño y quedé encantado de la manera en que él atrapó momentos típicamente brasileños. Luego supe que era de Norteamérica. Cuando conocí a David Whitman comprendí que aunque es norteamericano su forma de ver es brasileña. Sus fotos me hacen desear sentir la emoción del momento en que fueron tomadas. No hay poses en sus fotos—solo sensaciones y luz, la belleza de la vida diaria. Su juego de sombra y luz captura la belleza de situaciones comunes: dos niños jugando en un parque, un pescador trabajando o un juego de capoeira en la arena. Sí, el amarillo es Brasil y David Whitman es amarillo. Sus ojos brillan y hacen brillar nuestro trivial día a día. Las fotos son hermosas, al igual que lo es la manera en que nos mira a los brasileños”.&lt;br/&gt;En noviembre pasado Whitman regresó a Ilha de Maré durante un vieja fotográfico de cuatro semanas por Brasil. Mientras caminaba por el mismo lugar donde él había encontrado a Jefinho y Darlei seis años antes, pasó junto a dos niños—aproximadamente la misma edad que la de los jugadores de canicas—sentados a una mesa de cemento. Dio a cada uno un llavero de Miami y les preguntó si podía tomarles una foto, la primera del día.&lt;br/&gt;En una critica de una exposición de Whitman en Berkeley, California, Stephanie Hornbeck, conservadora del Museo Nacional de Arte Africano, escribió: “Las fotos de Whitman evocan un mundo feliz. Bajo árboles tupidos en escenarios soleados, aparentemente despreocupados junto al mar, las sonrisas cálidas y los ojos brillantes atraen directamente al espectador. Él enfoca la calidez interior y belleza exterior de sus jóvenes sujetos, separándolos de sus circunstancias a menudo tristes”.&lt;br/&gt;Norine Berenz es una profesora de lingüísticas en la Universidad InterAmericana en Puerto Rico.&lt;br/&gt;</description>
      <enclosure url="http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Alma_de_viajero,_corazon_brasileno_files/relaxing-filtered.jpg" length="24047" type="image/jpeg"/>
    </item>
    <item>
      <title>Amarelo é a cor do meu Brasil</title>
      <link>http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Amarelo_e_a_cor_do_meu_Brasil.html</link>
      <guid isPermaLink="false">2cdd6809-92f5-4484-b4e7-ee91ff249581</guid>
      <pubDate>Sun, 19 Jul 2009 10:04:12 -0700</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Amarelo_e_a_cor_do_meu_Brasil_files/5copy-filtered.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Media/object063_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:183px; height:137px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;por David Whitman&lt;br/&gt;tradução: Diane Grosklaus Whitty&lt;br/&gt;A idéia de que é possível relacionar um lugar com uma cor específica me ocorreu ao ler as palavras de uma pessoa que rodopiava no alto de um morro com vista para o Rio, mergulhando nas imagens vertiginosas de céu, baía, prédios. Num dar-se conta repentino, ela percebeu que o Rio é uma cidade azul. Instintivamente, entendi o que ela queria dizer, pois muitas vezes enxergo o mundo pelas cores de uma paleta de artista. &lt;br/&gt;Se o Rio é azul, amarelo então é a cor do Brasil. Encontrado em todo lugar, se anuncia brilhante, sem acanhamento algum. Suculentas frutas amarelas, resplandescentes plumagens amarelas, ubíquas camisas de futebol amarelas. Árvores em flor, barcos de madeira, barracas de praia, maracujá, ouro, papagaios, prédios, biquínis, placa de carro. Até o verbo “amar” se encontra na palavra “amarelo”. &lt;br/&gt;A cor amarela flui pelo Brasil como o Rio Amazonas. Até nos tons de verde sem-fim, há sempre um amarelo subjacente, beijado pelo azul. O amarelo também transforma o vermelho, na cor de laranja viva da terra e nos reflexos ardentes do sol equatorial emergindo do mar. E na diversidade deslumbrante do povo brasileiro, os olhos desde verde-claros, passando pelos tons de âmbar, até os moreno-escuros são todos tingidos pelo amarelo.&lt;br/&gt;Rodeado por azuis e verdes resplendentes, o amarelo reina como a cor do Carnaval. Do Sambódromo a São Luís do Maranhão e mais além, o amarelo glorioso, exuberante e pulsante proclama o Brasil ao mundo. Irradia confiança, chama a atenção, seduz. O amarelo, no Brasil, nem de perto tem rival. &lt;br/&gt;O Brasil me ensinou a valorizar profundamente o amarelo, e, aqui em Miami, cerquei-me dessa cor. No meu estúdio na praia, as paredes contrastantes são amarelas, e lá fora há coqueiros verde-amarelos com o mar ao fundo, onde o amarelo se mistura com o azul para dar à luz o tom turquesa do Caribe. Até meu carro—o “mango-mobile”—é amarelo-laranja. E quase todas as manhãs, no jardim botânico tropical onde trabalho, olho as araras voando no alto, cintilando no céu, suas luminosas penas amarelas contrastando com a plumagem azul, e me lembro do Brasil. &lt;br/&gt;É a cor da alegria, amarelo. É a cor do meu Brasil.&lt;br/&gt;“Amarelo é a cor do meu Brasil” veio a lume pela primeira vez, em inglês, no &lt;a href=&quot;http://www.infobrazil.com/&quot;&gt;InfoBrazil.com&lt;/a&gt;, um site dedicado à análise independente e a opiniões sobre atualidades e tópicos de interesse brasileiros. &lt;br/&gt;</description>
      <enclosure url="http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Amarelo_e_a_cor_do_meu_Brasil_files/5copy-filtered.jpg" length="208632" type="image/jpeg"/>
    </item>
    <item>
      <title>O Bom de Câmera</title>
      <link>http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_O_Bom_de_Camera.html</link>
      <guid isPermaLink="false">7673d6ad-9284-4875-8a70-1a1e5568bf61</guid>
      <pubDate>Sun, 19 Jul 2009 10:04:05 -0700</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_O_Bom_de_Camera_files/wind-filtered_1.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Media/object092_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:182px; height:264px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;por Pedro Stephan&lt;br/&gt;O artista californiano David Whitman demorou a descobrir o talento para a fotografia, mas hoje encanta com seu registro preciso, delicado e sensual da figura masculina.&lt;br/&gt;O fotógrafo David Whitman é prova viva de que para se fazer grandes fotos não é preciso parafernália, nem produção luxuosa ou mesmo técnica apuradíssima. Usando apenas uma câmera mono-reflex com filme de 35mm comum, sem usar flash, sem assistente, sem modelos profissionais—a maioria pessoas do povo—, sem estúdio, sem make-up, ele faz fotos que estariam tranqüilamente na capa de qualquer revista chique e estilosa.&lt;br/&gt;Whitman, que cresceu na Califórnia, começou a fotografar aos 36 anos, quando veio ao Brasil de férias. De lá para cá, ele fez uma carreira brilhante como fotógrafo de arte. Realizou várias exposições nos EUA e no Brasil, e logo teve seu talento reconhecido internacionalmente, quando ganhou um prêmio no concurso da revista National Geographic Traveler para fotógrafos amadores. Sua foto foi escolhida entre pelo menos 20.000 participantes e editada na revista, isso não é pouca coisa.&lt;br/&gt;Apaixonado pelo Brasil e pelos homens daqui, talvez o melhor de sua produção sejam os seus ensaios sobre os homens brasileiros. É interessante notar nessas fotos a limpeza da composição, com poucos elementos em cena, bom contraste, e muito movimento. Whitman busca traduzir em suas imagens uma identidade pessoal e local através da expressão, da luz, da cor, porém com uma extrema delicadeza e plasticidade, sempre fugindo do exotismo barato. Isso dá ao seu trabalho uma dimensão maior.&lt;br/&gt;Entrevista com David Whitman&lt;br/&gt;Qual é a sua intenção quando fotografa a beleza masculina? O que você busca registrar?&lt;br/&gt;Tento mostrar a vida real focalizando o espirito, ou seja: as emoções, os desejos, as sensações subjetivas e não tratando o corpo como um simples objeto. Não fotografo em estúdios ou utilizo modelos profissionais. Fotografo somente o que me interessa. Meus modelos são pessoas que cruzam meu caminho com algo de intenso a ser registrado pela minha lente.&lt;br/&gt;Qual é o seu conceito de belo? De beleza masculina? O que você acha bonito num homem?&lt;br/&gt;Busco muito mais inocência e naturalidade do que erotismo ou beleza estética. É importante que o modelo esteja confortável com seu corpo, e que confie em mim. Eu tento capturar as qualidades de cada modelo individualmente, acrescentando um pouco do elemento mistério ao meu trabalho, fotografando os modelos de costas ou entre sombras.&lt;br/&gt;Como e onde você consegue os modelos? Como faz para deixá-los tão à vontade e espontâneos nas fotos?&lt;br/&gt;Todos os meus modelos são pessoas que encontrei sem que soubessem que eu era um fotógrafo. Quando os fotografo, já existe uma relação de amizade e confiança que, acredito, pode ser vista e sentida em minhas fotos. Ao final, a experiência de todo o processo é o mais importante, é o que permanece e me fascina.&lt;br/&gt;—Homens, março 2002&lt;br/&gt;</description>
      <enclosure url="http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_O_Bom_de_Camera_files/wind-filtered_1.jpg" length="153015" type="image/jpeg"/>
    </item>
    <item>
      <title>Carrinho de Picolé</title>
      <link>http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Carrinho_de_Picole.html</link>
      <guid isPermaLink="false">5bd158c3-b5d8-418e-ae30-cf9191305727</guid>
      <pubDate>Sun, 19 Jul 2009 10:03:10 -0700</pubDate>
      <description>&lt;a href=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Carrinho_de_Picole_files/picole-filtered.jpg&quot;&gt;&lt;img src=&quot;http://www.davidwhitman.com//writings2/Media/object093_1.jpg&quot; style=&quot;float:left; padding-right:10px; padding-bottom:10px; width:183px; height:137px;&quot;/&gt;&lt;/a&gt;por &lt;a href=&quot;http://www.edbenicio.blogspot.com/&quot;&gt;Edinaldo Benicio&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Ei moço! Moço! Oi, diga! O senhor não sabe de uma pessoa que esteja precisando de alguém para limpar a casa, não?! Não. Não sei. O senhor não tem algum quintal pra eu capinar, cortar uma árvore, alguma coisa pra eu fazer? Não, não tenho. Eu nem moro por aqui. É que passei o dia todo procurando emprego e nada. Acabei de falar com esse padre daqui de Candelária, mas ele também não tem nada. Eu não entendo a vida, não! Já faz um ano e meio que procuro emprego e não tem um ser humano de Deus que me consiga alguma coisa de verdade. Tenho quatro filhos e somente um deles recebe esse dinheiro do governo. Oitenta reais. Só isso para um dos meninos. E dá para sustentar uma família com isso? Dá não senhor! Mas faço milagre. Se uma pessoa ganha muito, nunca dá. Mas um pobre tem que fazer milagre todos os dias. Eu não sei onde esse mundo vai parar. Eu sou um pai de família, honesto e nada das pessoas ajudarem a gente. Peço desculpas, mas não tenho como te ajudar agora. Não, tudo bem! A vida é assim mesmo. Eu precisando de sessenta reais para comprar um carrinho de picolé e nada. Mas a culpa não é sua não. Saí de casa e minha mulher me disse que iria ficar rezando pra gente conseguir esse dinheiro. Olha só como são as coisas, sessenta reais por um carrinho de picolé e o cara me deu até hoje pra conseguir esse valor. Vá lá e diga para ele esperar até amanhã! Não, ele me colocou na frente de um homem que já tem o dinheiro. Me fez esse favor. Hoje, quando saí de casa passei lá no Chapinha. Aquele picolé, sabe? Sei! Pois o dono me disse que nesse carrinho eu colocaria duzentos picolés. Eu venderia tudo na praia, nas ruas, festas, escolas, tudo mesmo. Olha aqui minha carteira pra ver que não estou mentindo. O que é isso?! Eu acredito no senhor! Olha, meu senhor! Abri a carteira e tirei cinco reais. Pegue! Não posso te dar mais. Embora não pareça, mas também tenho as minhas dificuldades. Sou ainda estudante e sei que é complicado conseguir dinheiro. Sei que cinco reais não comprará o seu carrinho de picolé, mas creio que já ajuda. Ajuda sim. Não comprarei o carrinho, mas comprarei comida. E quanto de comida o senhor compraria com cinco reais? Dois quilos de arroz e dois de feijão. A mulher lá em casa cozinha um quilo de feijão que dá para dois dias e o arroz dura um pouco mais. Fico contente, então. Obrigado, o senhor salvou meu dia. O que é isso, rapaz?! Pare com isso! Vá em busca de mais dinheiro. Espero que o senhor consiga mais alguma coisa. Se Deus não conseguir pra mim sessenta reais é porque não tinha que ser mesmo. Disse para eu também ir com Deus e foi embora andando bem calmo, com a cabeça baixa, talvez pensando em contar a mesma estória para alguma outra pessoa que encontrasse na rua.&lt;br/&gt;</description>
      <enclosure url="http://www.davidwhitman.com//writings2/Entries/2009/7/19_Carrinho_de_Picole_files/picole-filtered.jpg" length="120810" type="image/jpeg"/>
    </item>
  </channel>
</rss>

